Carta a los reyes magos de un adulto mayor


Mis muy queridos reyes magos:

Más allá de cualquier especulación, primero les aclaro, que la gran mayoría de las personas mayores conservamos sueños y fantasías como en los otros grupos etarios. Tal es mi caso…

En este 5 de enero y gracias a las tecnologías digitales, no quiero perder la oportunidad de hacerles llegar mi cartita, depositándola en el mar de la web.

Bueno Uds ya lo verán, por la imagen que adjunto, me hace falta unas zapatillas nuevas, las mismas no soportaron el trajinar de estos últimos tres años.

Cómo Uds. sabrán los precios de las zapatillas son prohibitivos como tantas otras cosas para los mayores.

Doy por sentado que, en su carácter de reyes, deben tener alguna forma de diálogo con los que mandan, les pido, que por favor intercedan para que las jubilaciones y pensiones aumenten según el costo de vida y también que la gran mayoría de los jubilados con haberes mínimos salgan de los índices de pobreza en los que están sumidos, atravesando situaciones de necesidades básicas no cubiertas

Dado que Uds. entran en la totalidad de los hogares, quiero pedirles también un favor especial, hablen con todos los que conocen (políticos de todos los signos, sindicalistas, informadores de medios de comunicación, religiosos, etc.)  a fin de que se acabe el edadismo que afecta como una cruel discriminación a toda persona mayor.

También les quería aclarar que pertenezco a una generación que no ha visto con buenos ojos a las familias reales, más allá que Uds., siempre se destacaron por su enorme bondad, pero que de todas formas les pediría iniciar conversaciones a la brevedad, para generar una forma organizativa, más democrática a fin de encarar, en forma conjunta, las tareas de esta fecha tan importante en el ideario colectivo.

Bueno antes de despedirme de Uds. y en la seguridad que se encuentran a full leyendo cartas y preparando paquetes, les hago un último pedido para que lo pongan en el primer lugar en las peticiones de mi carta:

Por favor denle prioridad a las cartas de los niños pobres de nuestra querida Argentina, que llegan a un 50%, ellos no tienen la culpa de ver cada vez más restringido su futuro y necesitan seguir soñando en un porvenir.

El Viejo de la Esquina.